La siguiente es la carta que envié a "EL CIVISMO", periódico local, en la que intento ampliar las escuetas consideraciones de un artículo, que pretendía mostrar cómo se difunde el cómic en mi ciudad. Nota escueta, e incompleta, porque para el diario, los historietistas lujanenses son aquellos que figuran en el museo, o poco menos... ¿Y los que hacemos investigación?
LA HISTORIETA EN LA ARGENTINA, HOY
Leí el artículo “La cultura del cómic en Luján” y quiero transmitirles algunos datos que, a mi juicio, ayudarán a definir un poco más la situación actual de este fenómeno en Argentina.
Desde el año 2004 existe el movimiento cultural “Banda dibujada”, integrado por jóvenes historietistas (dibujantes, guionistas y críticos), que tomaron su nombre de la traducción de “Bande dessinée”, como se denomina a la historieta en los países francoparlantes. Este grupo se encarga de difundir y promover la historieta para niños y adolescentes. Otro de sus principales objetivos es el de reunir en álbumes aquellos comics que por años poblaron las revistas infantiles más tradicionales del país, para conservarlas y que las lean otras generaciones. “Banda dibujada” ha conseguido, también, que se declarase al 4 de septiembre “Día de la Historieta Argentina”, ya que en esa fecha se publicó por primera vez la revista “Hora Cero”, con historietas hoy consideradas clásicas del género; proyecto que este año fue aprobado por el gobierno de la ciudad autónoma de Buenos Aires. El grupo trabaja conjuntamente con las escuelas, las editoriales y las entidades culturales, como la Alianza Francesa Buenos Aires, la Asociación del Libro Infantil y Juvenil de Argentina (ALIJA), la revista digital Imaginaria, la web Biblioteca Imaginaria y el museo de la caricatura “Severo Vaccaro”.
En los tiempos de su fundación, “Banda dibujada” convocó a los interesados en el tema para convertirse en “Adherentes al movimiento”; me convertí en uno de ellos y recibo en mi casilla de mail, todas las semanas, la info pertinente a las actividades relacionadas con el mundo de la historieta nacional. A este respecto, les cuento que resultan muy interesantes para quienes se apasionan con este formato creativo las Jornadas de Diseño de Historietas, que cada año, hacia el mes de septiembre, lleva adelante la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo. A ellas asisten creadores consagrados, se proyectan filmes alusivos y se arman mesas redondas para discutir todo lo imaginable.
Yo soy una fanática de la historieta o bande dessinée (BD) francobelga, que en otros tiempos se publicaba con cierta frecuencia en revistas tales como “Billiken” y “Anteojito”. El concepto francobelga del “álbum de historietas” es un ejemplo que estaría muy bien imitar, porque ayuda a la compilación de obras de que otro modo quedarían disgregadas en revistas que, con el tiempo, se vuelven difíciles de conseguir. Es raro que la historieta de este origen, con algunas muy conocidas y de gran calidad, como Tintin, Spirou, Asterix, Lucky Luke o Los Pitufos, haya perdido en el país la difusión merecida que tuvo alguna vez. Hace siete años que investigo sobre el tema, participo de foros internacionales en Internet y actualmente recopilo información sobre la difusión de la “BD” en aquellas publicaciones infantiles de cuando era niña. La tarea de investigador y crítico de historietas también resulta enormemente gratificante.
domingo, 25 de octubre de 2009
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